¿Qué son  los tipos de interés?

Los tipos de interés, conocidos también como tasas de interés o  precio del dinero, es la cantidad a pagar por utilizar una cantidad de dinero en un tiempo determinado. Su valor se mide en porcentaje y generalmente se expresa en términos anuales. Es decir, si los tipos de interés a un año se sitúan en el 1%, en una determinada operación financiera, la persona o ente que pide prestado deberá de devolver el nominal más un 1% al final de la operación, mientras que quien emite el préstamo (generalmente un banco u otra entidad financiera) recibirá el nominal más los intereses. Para el que pide prestado, el tipo de interés es igual al coste de capital mientras que para el prestamista, el tipo de interés equivale al rendimiento de la operación.

¿Quién decide los niveles de tipos de interés?

Aunque no todos los tipos de interés de todos los países se deciden de la misma forma, el patrón es prácticamente el mismo en la mayoría de economías desarrolladas. El Banco Central, en función de las magnitudes económicas de cada momento y a través principalmente de operaciones en mercado abierto, decide lo que se denomina el tipo de interés oficial. A partir de este punto, y a pesar de que el tipo de interés de cada operación viene generalmente determinado por la oferta y la demanda de dinero, todas las magnitudes tienen como referencia el tipo oficial del banco central y se mueven paralelamente al compás del mismo. A partir de los tipos oficiales de los bancos centrales se extraen magnitudes como Euribor, Libor, Eonia, y se explican las variaciones en el coste de capital de las empresas, rendimiento de bonos gubernamentales e incluso tasas de retorno de productos bancarios de bajo riesgo.

¿Cada cuanto tiempo cambian los tipos de interés oficiales?

Aunque cada Banco Central es diferente, las autoridades monetarias se suelen reunir entre 6 y 10 veces cada año para informar de los cambios en los tipos de interés oficiales. Esto no quiere decir, ni mucho menos, que tengan lugar tantos cambios en los tipos de interés. Algunos ejemplos son la actuación de la Reserva Federal de Estados Unidos, que mantuvo los tipos de interés inamovibles en mínimos desde diciembre de 2008 hasta diciembre de 2015, o el Banco de Japón, que mantiene las tasas en el 0.10% desde Octubre de 2010.

Por otro lado, y aunque no es nada habitual en las grandes potencias, los Bancos Centrales se reservan el derecho a cambiar de urgencia las tasas monetarias en el momento en el que estimen oportuno si la situación económica del país lo requiere. Este fenómeno ha sido habitual en los últimos años en Brasil, donde hemos tenido subidas de tipos por sorpresa para combatir la inflación o en China, donde los repentinos cambios de las tasas de interés por parte de las autoridades monetarias obedecían a un interés por mantener el control sobre el tipo de cambio de su divisa.

¿Cuál es el objetivo del Banco central a la hora de cambiar los tipos de interés oficiales?

Aunque las magnitudes que persiguen los Bancos Centrales no suelen ser uniformes, en esencia no son demasiado diferentes. En general, los Bancos Centrales buscarán en épocas de crisis bajar los tipos para reactivar la economía mientras que subirán los tipos de interés en épocas de bonanza económica con el objetivo de bajar los precios para enfriar la economía y evitar la aparición de burbujas.

Si nos ceñimos a términos más cuantitativos, los objetivos son ostensiblemente diferentes en función de la autoridad monetaria analizada. Por ejemplo, el Banco Central Europeo tiene como objetivo primordial la estabilización de precios, buscando siempre una inflación positiva pero sostenible entorno al 2%, mientras que el objetivo de mantener el empleo está subordinado al primero.

¿A quién beneficia una subida de los tipos de interés?

Una subida de los tipos de interés hace que el dinero pase a ser más caro. Por tanto, y estando todo lo demás constante, una subida de tipos de interés beneficia a ahorradores y prestamistas. Tras una subida de tipos de interés, prestar dinero a una empresa, comprar bonos gubernamentales o corporativos o simplemente adquirir cualquier producto de ahorro que ofrezca remuneración fija vinculada a tipos de interés pasan a ser más atractivos. Por el contrario, empresas que buscan financiación, minoristas que cuentan con hipoteca a tipos variables (o aquellos que desean hipotecarse) pasan a ser los más perjudicados. En general, las subidas de tipos de interés fomentan el ahorro mientras que perjudican la inversión.

¿A quién beneficia una caída de los tipos de interés?

Al contrario que en una subida de tipos, las caídas en el precio del dinero penalizan el ahorro y fomentan la inversión. Tras acontecimientos de esta índole, los agentes más beneficiados son las empresas que están buscando financiación, los estados que se disponen a emitir nuevos bonos así como los consumidores que se disponen a pedir préstamos o hipotecas. Dentro de este último grupo, también se van a ver beneficiados los consumidores que cuentan ya con una hipoteca y que esta está referenciada a tipos variables. Por el contrario, todos aquellos que tengan una base de ahorro importante se verán perjudicados, puesto que las rentas del capital financiero pasarán a ser menores.

¿Cómo afectan los cambios en los tipos de interés a los mercados financieros?

Los mercados no son ajenos a los cambios en los tipos de interés y en las expectativas sobre los mismos. Desde un punto de vista de la renta variable, unos tipos más altos incrementan el coste del capital de las empresas, con lo cual, la valoración pasa a ser menor estando todo lo demás constante. No es de extrañar, por tanto, que subidas de tipos de interés vengan acompañados de caídas en la renta variable.

En el mercado de divisas es donde los tipos de interés tienen su efecto más inmediato. Una divisa cuya economía experimente un incremento de los tipos interés pasará a ser más atractiva para los inversores y contará con mayores entradas de flujos de capital. Por el contrario, los inversores saldrán en masa de aquellas divisas que tengan una bajada en los tipos de interés. Este fenómeno es típico del mercado de divisas y se denomina “carry trade”.

Los capitales internacionales fluyen en mayor medida en favor de economías cuyas divisas presentan unas mayores tasas de tipos de interés, estando la inflación constante.

Por último, los títulos de renta fija caen cuando se presentan las subidas de tipos de interés. Esto es debido a que las subidas en los tipos de interés hacen que los bonos u otros títulos de próxima emisión pasen a ser más atractivos por presentar un cupón mayor. En un movimiento de búsqueda de eficiencia, los bonos “antiguos” pasan a ser menos atractivos, lo que provoca salida de inversores y, por consiguiente, caídas en el precio de los mismos.

De la misma forma, los bonos, obligaciones y otros títulos de renta fija experimentan subidas en los precios en el momento en el que caen los tipos de interés. Los bonos “antiguos”, pasan a ser más atractivos y los inversores se posicionan en ellos con más fuerza. Por esa razón, se dice que los bonos responden de forma inversa a los cambios en los tipos de interés.

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